Apago el móvil y me
enciendo un cigarro, aliñado, por si las cosas se tuercen más y la
vida me golpea despierta, he puesto jazz, quizá es que este género
hace que me evada de cualquier letra que pueda atacarme y hacerme
sentir peor de lo que estoy.
Porque no me creo aún lo
que he hecho, sigo sin saber de dónde ha salido esta faceta de mí,
aunque, ultimamente no
encuentro explicación a nada, a esta mierda de sociedad, al gobierno
que nos roba pero habla de mejorar el pueblo, no encuentro
explicación a lo que hago ni a lo que siento.
Sigo sin creerme lo que he
hecho...
Doy vueltas por toda la casa
en silencia, el disco ya se ha acabado y ya estoy harta de música,
solo hace que me deprima más. He pensado en dormir, pero llevo
noches teniendo pesadillas y no quiero volver a despertarme empapada
de lágrimas y sudor, no paro de pensar en lo que he hecho y en cómo
pude hacerlo...
Voy a bañarme, eso siempre
relaja ¿no? -pienso-
Me miro al espejo, desnuda,
y lo único que hago es repetir una y otra vez lo que llevo haciendo
un mes, llorar. Y sólo se llorar y golpear cada pared, y meterme los
dedos y vomitar todo lo que lleve dentro, que de hoy, es nada, llego
a escupir sangre, me mareo y me meto en la ducha a relajarme y a que
las lágrimas se me camuflen con el agua. Sigo teniendo frío aunque
el agua esté hirviendo, quizá tenga fiebre, o es que quizá ya no
tenga alma tras mis actos...
Salgo de la bañera y vuelve
a ocurrir lo de antes, y solamente lloro, sentada en el suelo, tengo
hambre y lo único que voy a hacer es meterme en cama a seguir
llorando.
Aún no encontré la
explicación de como se me ha podido ocurrir hacer tal barbaridad.
Me meto en cama ya vestida,
con una sudadera y unos leggins, sigo teniendo frío aunque lleve mil
mantas encima, puede que tenga fiebre, o haya corriente de algún
lado.
Enciendo el móvil, por si
hay algo interesante en las redes sociales, y lo único que veo es
sufrimiento, un país de mierda que se va cada vez más abajo -me
recuerda a mi- y unos cuantos mensajes en los que destacan los de
Amelia y Lucas, los leo por encima, están preocupado por mi y yo les
contesto que todo está bien, que sólo es un bajón como siempre que
ya saben como soy, que nos veremos pronto.
Ninguno me lee, normal, ya
son las 4 de la mañana, y yo sigo igual que hace una semana, lo de
dormir no lo llevo bien, es cerrar los ojos y que me entren
escalofríos.
Sigo sin explicar
como pude
llegar a hacerlo.
Pasó un mes y yo seguía
igual.
Sola, deprimida, y llorando.
Por primera vez en semanas,
no tengo ninguna pesadilla, solo he dormido tres horas y me he
despertado parece que mejor que nunca.
Me he vuelto a mirar al
espejo, no he llorado, me siento bien hoy.
Hoy me he puesto pop,
incluso he bailado.
Me siento bien conmigo
misma.
Pero...
sigo sin saber
como he podido,
fallarme,
a mí misma.
Durante, tanto
y tanto
tiempo.